Los argentinos, una de los pueblos menos atemorizados del continente, han urdido un grupo de ONGs que propugnan un desbautismo colectivo en su país. Ser bautizado por la Iglesia Católica es una impulsión, pues la mayor parte se realiza en la infancia de los prosélitos. Oficialmente, el bautizado queda vinculado de por vida a la no buscada institución. Trasunto aquí la información que nos ocupa (diario "O Estado de são Paulo", 13-04-2009): "Para quien no desea formar parte del séquito católico emergió un movimiento llamado "No en mi nombre", que orienta a escribir una carta a los obispos de la ciudad donde se realizó el bautismo para que en los registros oficiales de la iglesia conste que ya no se pertenece al rebaño".
Los datos finales merecen una transcripción: "Los ateos constituyen un grupo en rápido aumento en Argentina. En 1960 representaban un 1,7 % de la población. En el 2008 el grupo ´se empina a un 11,3%".
viernes, 17 de abril de 2009
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